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Cialis: Placer de larga duracion

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El camino amarillo que promete 36 horas de vigor masculino está desplazando al Sildenafil. En Chile se consigue tranquilamente en farmacias, mientras en Europa es un bien de difícil acceso.

Jaime asume que es neurótico y enrollado desde que tiene un relativo uso de razón. Pero según él, fueron los 10 años de educación católica los que generaron en su cabecita loca una mezcla de pavor y fascinación hacia el sexo.

Esto se traducía en ansiedad y lánguidos “bochornos” llegada la hora de consumar con una nueva pareja. Se “traducía” (pretérito imperfecto), porque la solución a su calvario llegó en formato píldora, color amarillo, paquetes de a cuatro y con el nombre comercial de Cialis.

Con 31 años, trabajo estable, buena pinta. Jaime es un pragmático de las sustancias: cafeína para despertar, clonazepam (por recomendación del médico) para sus crisis de ansiedad y, para el sexo, tadalafil -componente activo del Cialis-, que por sus 36 horas de duración ha sido bautizada como “la pastilla del fin de semana”.

“Agarrar confianza con una mujer me toma un mes o más. Cuando era adolescente, con eso de los primeros pololeos, las minas esperaban por un buen polvo que, dejémoslo claro, llegaba. Pero más grandecito viví situaciones bien frustrantes y me aburrí de escuchar eso de que a todos les pasa. Y fue tomando este mejunje que recuperé lo que llaman seguridad. Ahora de entrada quedo como torito de exposición”, cuenta el abogado, que recurre a las píldoras sólo al comienzo de sus relaciones de pareja, abandonando después su uso.

Este ciudadano corresponde al 50% de hombres que consume, según el doctor Christian Thomas, medicamentos contra la disfunción eréctil sin tener alguna necesidad orgánica.

“En teoría, todas estas pastillas deberían venderse con receta médica, pero acá no se exige, lo que hace más flexible su venta. Pero que quede claro: son medicamentos que, en mayor o menor grado, tienen algunas contraindicaciones y deberían estar sujetos a algún control”, acota el director del Centro de Estudios de la Sexualidad.

Después de haber probado el sildenafil (genérico del Viagra), Jaime decantó por el Cialis, debido al carácter impredecible de los juegos del amor: “A veces me fallaba la intuición y cuando pensaba que las cosas iban por buen camino, me tomaba una de las pastillitas azules y ahí quedaba yo, con la nariz seca, dolor de cabeza y con las tremendas ganas. El Cialis es más discreto en su funcionamiento, ya que te lo puedes tomar un viernes y ponerte en plan seductor sin ansiedad y sin apuros”.

OJO CON EL ARSENAL

Jorge es divorciado y está bien entradito en los 50. Con su pareja actual, es usuario de los efectos de fin de semana de la pastilla, a la que recurre “sólo cuando la ocasión lo amerita, ya que tengo una vida saludable, hago mucho deporte, me alimento bien y tomo poco trago.

Pero el Cialis me resulta bastante cómodo, pues me da una sensación de seguridad que me recuerda a la época en que era fumador: me bastaba tener la cajetilla en el velador, sin siquiera prender un cigarro, para estar tranquilo”.

Es la pareja de Jorge quien consiguió la primera dosis de Cialis, con un amigo visitador médico que le regaló una muestra. Y ella va a la farmacia en busca del producto, sobre todo cuando se aproxima un fin de semana largo y el plan es romance, sexo y mar en la casa de la playa.

De ahí que el cincuentón dispone de un pequeño arsenal en su velador, lo que en una ocasión le trajo un dolor de cabeza: “Mi pareja sabe más o menos cuántas pastillas guardo, y que no es aspirina la cuestión. Una vez era notorio que faltaban algunas, y se armó un pequeño escándalo, ya que pensó que yo andaba en otros lechos, haciendo gala de mis nuevos superpoderes”, recuerda Jorge, con una carcajada.

“Claro, en el momento fue un drama. Pero todo se aclaró cuando me enteré que mi hijo mayor se había estado pichicateando con la tontera”.

TETE, TUTO, TETA

Para el sexólogo Mauricio Salas, el aumento del consumo de Cialis, Viagra y sus derivados, sobre todo en quienes no padecen problemas orgánicos asociados a la impotencia, obedece a las imposiciones que la vida contemporánea hace caer sobre los hombros del varón.

“La masculinidad, en la actualidad, se mide con el éxito económico y el vigor sexual. Esto último implica que debes estar disponible todo el tiempo y tener una capacidad eréctil prolongada, lo que, salvo contados casos, es irreal”.

Medios de comunicación, publicidad y la voz femenina, en legítima demanda de una sexualidad más plena, son el caldo de cultivo para el crecimiento en el comercio de estos fármacos que, irónicamente, terminan devolviéndole al hombre el fálico estandarte del poder sexual.

El principio activo es el mismo para todos estos productos: que el químico inhibe las hormonas y las enzimas. Todo para conducir a la irrigación de sangre hacia los cuerpos cavernosos del pene y provocar la ansiada erección de largo alcance.

Desde una mirada sicoanalítica, el doctor Thomas relaciona estas píldoras con el tete, el tuto y los peluches que usan los niños para poder emprender una vida alejados de la teta materna, que reciben el nombre de “objetos transicionales”.

“Estos le dan al niño la seguridad de que, teniendo este objeto, él va a poder responder efectivamente, porque lleva a su madre con él. La pastilla funciona exactamente igual. Si no te la tomas, no tienes la seguridad de que vayas a tener un buen desempeño. O sea, es casi un amuleto, un objeto mágico”.

La obsesión con estos medicamentos respalda las palabras de Thomas, sobre todo al mirar el caso europeo, donde si no se cuenta con receta médica, sólo se pueden conseguir a través de internet o mediante dealers o camellos, al igual como se hace con el hachís del África o la coca sudamericana.

Es así como algunos españoles cruzan a la zona de Gibraltar, donde Cialis, Viagra, Levitra y Priligy -todos medicamentos para mejorar la performance amatoria, son cuatro de los cinco productos más solicitados.

A diferencia del caso chileno, en Europa ya están disponibles los genéricos del Cialis que, de origen indio y chino en su mayoría, son comprados a través de internet, a un precio aproximado de 2 euros el comprimido. Algo así como $1.400.

“Para mí es puro beneficio. Siempre pienso que debería tomarme un tiempo y tratar estas ansiedades con algún sicólogo, siquiatra o por último una terapia alternativa. Pero, para qué, si tampoco tomo Cialis todos los días. Además, capaz que después de un gastadero tremendo de plata en consultas, terminen dándome una receta con lo mismo”, reflexiona Jaime, dejando claro que los deseos y temores del alma masculina tienen que esperar en el diván, hasta que el camino amarillo del Cialis pase de moda.

SEXO, VIAGRA DE CUNETA Y ROCK AND ROLL

En estos días se hizo público que Tom Kaulitz, guitarrista de la banda Tokio Hotel, sufrió una descompensación durante una gira en Taiwán, producto de una sobredosis de sildenafil, que habría comprado, según él mismo lo afirmó, “en un mercadillo nocturno”.

Comenzó con una píldora, pero se entusiasmó y “tomé unas pocas pastillas más, probablemente demasiadas. A la mañana siguiente mi cabeza estaba palpitando y todo lo que estaba frente a mis ojos lo veía borroso”, contó el chico de 20 años, antes de agregar: “Ya no era divertido. Fue bastante malo”.

El sexólogo Mauricio Salas estuvo recientemente en un congreso de medicina sexual en la ciudad de Lyon, en Francia. En éste, recibió mucha convocatoria una charla sobre el creciente mercado negro y falsificación relativa a los medicamentos para la disfunción eréctil, como el que, se presume, consumió Kaulitz.

“La charla duró como tres horas, en una sala plenaria repleta. Estos medicamentos mueven un mercado de millones de dólares cada año. Si buscas por internet, hay muchas farmacias que ofrecen estos productos, fabricados en condiciones casi artesanales, que contienen poco o nada de los elementos de la pastilla original. Además, estas copias contienen fragmentos de moléculas, productos de degradación de la producción del medicamento, que provocan efectos colaterales mayores que los que existen en farmacias”, se extiende el magister en sexología clínica.

MÁS CARO PARA LOS MARQUEROS
En lo que a Sildenafil se refiere, el mercado chileno es abundante en genéricos. Ripol, Alfin, Emosfil, entre una decena o veintena de nombres, son algunos de los que ofrecen las farmacias en el país. En Dr. Simi está disponible Disilden, con cinco pastillas de 50 mg. a $6.200. La presentación de 100 mg. cuesta $6.700.

La dependienta de la farmacia con la imagen corporativa del viejito dice que ya se ha vuelto costumbre vender la pastilla a toda clase de personas, ya sean hombres jóvenes y ni tanto, así como a mujeres. “Igual los varones ponen cara de urgidos y piden la píldora en voz baja, para pasar piola”.

Un poco más allá no cuesta mucho dar con una farmacia Cruz Verde. Al preguntar por el medicamento Viagra, eso sí, hay que estar dispuesto a convertirse en el centro de atención del local, dado el renombre de la pildorita azul.

Y si es usted marquero, prepárese, que el precio del original, creado por el laboratorio Pfizer, en su presentación de cuatro tabletas de 100 mg., es de $41.787.

En la misma farmacia, los cuatro comprimidos de Cialis tienen un valor de $28.692. En este caso, no existen medicamentos genéricos alternativos.

Fuente: lanacion.cl

Posted: May 24th, 2010
at 2:10pm by admin

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Categories: Sexualidad

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